Mons. Jesús Fernández González tomó posesión de la Diócesis de Astorga el 18 de julio. En la Eucaristía, celebrada en la Catedral de Astorga participaron cerca de 40 obispos, entre ellos el Nuncio de Su Santidad en España y los Sres. Obispos de las Provincias eclesiásticas de Oviedo y Santiago. También acompañaron a Mons. Fernández una representación del clero diocesano y de laicos, llegados de la Diócesis Compostelana.
El hasta ahora Obispo Auxiliar de Santiago de Compostela lució, en el almuerzo posterior a la Eucaristía, la cruz pectoral que la Iglesia Compostelana le regaló y que le fue entregada, ese mismo día, por el Sr. Arzobispo.
Mons. Fernández fue objeto de un homenaje diocesano el 3 de julio. El Sr. Arzobispo presidió la Eucaristía en la iglesia de san Martín Pinario, a la que solamente pudieron asistir, para cumplir la normativa sanitaria, el Sr. Obispo Emérito de Tui-Vigo, los Sres. Vicarios Episcopales, los Sres. Arciprestes que estaban acompañados de un seglar, y representaciones de los Seminarios, Centros de Estudio y de la Vida Consagrada.
Acabada la Eucaristía, hubo un acto académico en el Aula Magna del Instituto Teológico Compostelano. Presentó el acto D. Francisco Durán, Subdelegado de Apostolado Seglar, e intervinieron D. Santiago Fernández González, subdelegado del Clero para la Vicaría de Pontevedra; la hermana Marifé, de las Siervas de San José; D.ª Inma Touris, responsable de Acción Católica General en Santiago; así como D. Germán Torres, director de la Escola Diocesana de Axentes de Pastoral (EDAP).
El día anterior, Mons. Fernández se había despedido de los miembros de la Curia Diocesana en la Casa de Ejercicios Espirituales de Santiago de Compostela.
El día 8 de julio, abandonaba la diócesis compostelana para realizar unos días de retiro antes de su toma de posesión y hacía pública la siguiente carta:
Carta a los sacerdotes, diáconos, consagrados y laicos de la Iglesia diocesana de Santiago
Queridos hermanos y hermanas en Cristo:
El pasado 10 de diciembre se celebraba el aniversario de mi elección como Obispo Auxiliar de Santiago por parte del Papa Francisco. Seis años y medio después, me nombra Obispo de Astorga. Al concluir mi ministerio en esta querida Diócesis, os dirijo esta carta de reconocimiento, gratitud y despedida.
Hay momentos en la vida en que hemos de hacer como el maquinista del tren que para cambiar de vía lo frena e incluso lo para. Es lo que hemos hecho con nuestra vida durante el pasado confinamiento y es lo que hago también yo ahora.
Al mirar hacia atrás, rememoro mi entrada en la diócesis, así como la acogida fraterna y el acompañamiento cercano de nuestro querido arzobispo D. Julián. Durante estos años, he gozado de su testimonio creyente, de su sabiduría y de sus constantes atenciones. Le doy las gracias de corazón.
Así mismo, en esta mirada retrospectiva, mantengo vivo el recuerdo de vuestra hospitalidad, iniciativa y responsabilidad; de vuestro espíritu de familia, fe y amor a las tradiciones. Junto a sacerdotes, diáconos, consagrados y laicos he vivido momentos inolvidables en los Retiros, en las reuniones de formación, en los encuentros personales… No se borrarán de mi memoria las sesiones sinodales, las visitas pastorales, las celebraciones…
En la Bula de la elección como obispo auxiliar de esta Diócesis, el Papa Francisco me decía: «Deseamos de corazón que, siempre unido estrechamente al Arzobispo, trabajes por la Iglesia Compostelana. Además, ten por cierto que no te habrá de faltar la ayuda del Apóstol Santiago, patrono celestial de España ante Dios». Humildemente he de decir que es lo que he tratado de hacer en todo momento. Pero, siendo consciente de mi fragilidad, pido perdón al Señor por mis pecados y también a aquellos hermanos que se hayan sentido desatendidos o, incluso, no debidamente tratados. Por otra parte, lo bueno que haya podido hacer no lo consideréis mérito mío, sino del Señor que es el que hace crecer la simiente: «A Él la gloria por los siglos» (Rom 11,36).
Junto a la gratitud al Señor y a la Iglesia diocesana, vaya también mi agradecimiento a las autoridades civiles, militares, judiciales y académicas, miembros de la curia y del presbiterio, cabildos catedral y colegial, comunidades religiosas y demás Institutos de Vida Consagrada, Seminarios diocesanos, movimientos, asociaciones y grupos de Apostolado seglar. Puedo decir que me he sentido querido y apoyado por todos. Que Dios os lo pague. Por otra parte, siento que las normas sanitarias hayan limitado vuestra presencia en el acto de despedida y la limitarán en el de entrada en la nueva Diócesis.
El Señor y su Iglesia me envían ahora a pastorear la diócesis de Astorga; por ella trabajaré y a ella me entregaré. Por favor, no dejéis de rezar por mí. Os llevo en la mente y en el corazón. Siempre estaréis presentes en mis oraciones. Que el Señor, por la intercesión de la Virgen María y del Apóstol Santiago, os colme de bendiciones. Un saludo fraterno.
+ Jesús, Obispo Electo de Astorga.