4.1. Los arciprestazgos de la Diócesis promuevan “semanas jubilares” con peregrinaciones hacia los templos que se podrán designar, celebraciones eucarísticas, liturgias penitenciales e iniciativas caritativas y culturales que encarnen el espíritu del Jubileo, con particular atención a las obras de misericordia.
4.2. Los sacerdotes se dediquen de modo particular a favorecer, durante el Año Santo, en el pueblo santo de Dios una fructuosa experiencia del sacramento de la Reconciliación, poniéndose generosamente a disposición de los fieles, para que puedan acercarse a la confesión sacramental con confianza y apertura de espíritu. Es por esto, que concedo a todos los canónigos y sacerdotes, que en la Catedral y en los templos jubilares escuchen las confesiones de los fieles, las facultad ordinaria del canónigo penitenciario de que habla el can. 508, § 1 del CIC, es decir, de absolver en el fuero sacramental las censuras latae sententiae no declaradas ni reservadas a la Santa Sede.
4.3. Los sacerdotes, junto con los catequistas y los responsables de las delegaciones, promuevan formas específicas de catequesis sobre el significado de Jubileo, como también iniciativas culturales que puedan iluminar aspectos particulares del Año Santo, según el espíritu indicado por el Santo Padre Francisco en la Bula de indicción del Jubileo Spes non confundit.
4.4. Que el Jubileo sea una oportunidad para que todas las parroquias, comunidades religiosas y grupos de laicos se conviertan en instrumentos de esperanza a través de obras concretas de caridad y solidaridad, especialmente a favor de los pobres y los menos favorecidos. Por lo tanto, encontremos métodos e iniciativas que traduzcan la esperanza en compromisos concretos para los necesitados, los migrantes, los ancianos, los enfermos, los presos, la paz y la protección del medio ambiente.
4.5. La peregrinación será el signo distintivo del Jubileo, signo de la Iglesia que camina detrás de la Cruz del Señor Jesús, en comunión con todos los hermanos. Por tanto, la Archidiócesis emprenderá una peregrinación diocesana a Roma del 24 al 29 de agosto, donde cruzaremos la Puerta Santa de las Basílicas papales, signo de comunión con la Iglesia de Roma y su Pastor.
4.6. La Santa Sede ha preparado un calendario temático para el Año Jubilar, dedicando días individuales a algunas categorías específicas de personas y grupos, a los que es posible y deseable inscribirse. Pido a las comunidades parroquiales y a los grupos de laicos que alienten y programen, desde ahora, la participación de los jóvenes, de los catequistas y de las familias en los tres acontecimientos del Año Jubilar, dedicados particularmente a ellos: Jubileo de los jóvenes (27 de julio-3 de agosto), Jubileo de los catequistas (26-28 de septiembre), Jubileo de las familias (30 de mayo-1 de junio).
